Son casi las dos de la madrugada. Y no duermo. Aquí estoy, recibiendo radiación luminosa de la pantalla, la gran fuente de mis desvelos. Todo me da vueltas en un círculo infinito. Él y las cosas. Las cosas y él. En un lado él y en el otro lado las cosas. En realidad, sólo es más de lo de siempre. La dosis diaria de paja mental es mi alimento. Y todo volverá a su cauce pronto.
Pero yo continuaré insomne, como una criatura nocturna. Fijaré los grandes ojos en el techo y miraré la noche, tocaré la oscuridad con ellos, nadaré en las aguas abisales como un pez monstruoso que porta la luz. Seguiré arrancando estrellas, una a una, y las arrojaré a la hoguera. Y después me sumergiré en el abismo, de nuevo, con una luciérnaga en la cabeza, con mi color pálido de muerte. Me quedaré ahí, esperando a la nada con ansia.



Ánimo Anita Bokeron. Curioso nombre para un blog...
No te preocupes Anita, a mí me ocurre igual... Es la maldita primavera, cada año lo mismo, cuando llegan estas fechas vuelve el insomnio...
Besos
Gracias, Sinton.
Supongo que también influirá, Charlitox, pero llevo con insomnio más tiempo del que lleva la primavera haciendo de las suyas. Yo lo achaco a ese afán mío de dejarme arrastrar por la paja mental.
Besinhos!!
Yo también voto por las pajas mentales, sin duda!